Víctimas de secuestro en Nigeria escapan de cautiverio infernal golpeadas y desnutridas
Víctimas de secuestro en Nigeria escapan de cautiverio infernal golpeadas y desnutridas / Foto: Tonye BAKARE - AFP

Víctimas de secuestro en Nigeria escapan de cautiverio infernal golpeadas y desnutridas

Niños y mujeres visiblemente frágiles y desnutridos yacen en hileras de camas de hospital, con sus cuerpos marcados por las cicatrices de seis meses de cautiverio en lo profundo de la selva nigeriana.

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Estos pacientes figuran entre las 163 víctimas de secuestro de la localidad de Woro rescatadas semanas atrás en el bosque del Parque Nacional Lago Kainji, luego de que su aldea fuera atacada por supuestos yihadistas.

En total, 308 personas fueron liberadas en la mayor operación de rescate en un solo día, según el gobierno, aunque aún tienen por delante un largo camino para su recuperación en el hospital de la Universidad Estatal de Kwara, en Ilorin.

"Todos responden a los tratamientos", comentó una enfermera mientras sostenía la mano diminuta de un niño de unos cuatro años. "Algunos necesitan sangre".

En febrero, supuestos yihadistas atacaron Woro, cerca de la frontera con Benín, donde mataron a más de 165 personas y secuestraron a muchas más.

Los raptos se han convertido en una fuente importante de ingresos para grupos criminales en Nigeria sobre todo para yihadistas y bandas delincuenciales que operan en el norte y centro del país.

Las víctimas permanecieron en un campamento junto a más de 100 personas secuestradas en otras poblaciones, comentó a la AFP Umar Bio Salihu, jefe de la aldea de Woro.

Indicó que 13 personas de Woro murieron en cautiverio y 13 más continúan retenidas.

- Crisis de secuestros -

El gobierno ha presentado el rescate de los habitantes de la aldea de Woro como un gran éxito de su campaña. Sin embargo, sigue enfrentándose a una crisis, ya que los secuestros se han vuelto tan frecuentes en todo el país que se han convertido en una industria multimillonaria, según SBM Intelligence, una consultoría con sede en Lagos.

"Gracias a Dios salimos", declaró Hajara, una víctima de aspecto demacrado. "No se lo deseo ni a mis enemigos. Fue como regresar del infierno".

Durante su cautiverio, los detenidos eran alimentados con tuwo, similar a una papilla espesa hecha de mijo, así como una "sopa" preparada con agua de río y sal. Cuando tenían suerte, los captores les daban cubitos de condimento.

Ocasionalmente les ofrecían carne, posiblemente de ganado robado, según las víctimas.

"Llegaron en condiciones bastante malas (...) con desnutrición severa, muchas enfermedades de piel, algunos tenían fracturas, algunas mujeres habían dado a luz", comentó a la AFP el director médico del hospital, Ahmed Bola Abdulkadir.

Agregó que muchos podrían requerir atención por "trauma psicológico".

- Partos con luz de foco -

En cautiverio, quienes iban al baño sin recibir permiso de los vigilantes eran golpeados, contó la enfermera Amira Salihu, de 25 años, cuyos dos hermanos murieron en el ataque de febrero.

La joven, hija del jefe de la aldea de Woro, habló sobre el cautiverio en un hotel bajo vigilancia policial donde permanecen varios de los secuestrados.

Contó que numerosas mujeres parieron en detención.

Con escasa visibilidad, alumbrando con un foco a pilas, ayudó a dar a luz a los bebés utilizando sus manos.

"Me prestaron una navaja para cortar la placenta", dijo a la AFP.

En el hotel, numerosas víctimas se congregan alrededor de unas mesas plásticas para comer.

"Me hace feliz verlos así", expresó el jefe Salihu a la AFP.

Ha estado viajando entre Woro e Ilorin, a unos 20 kilómetros, para ver a las víctimas mientras se recuperan bajo cuidado del gobierno en la capital estatal.

Pese a la tragedia, Woro está volviendo a vivir y su mercado está en plena actividad, comentó a la AFP el residente Isah Mogaji.

"La comunidad ahora está muy feliz, esperando recibir a su gente", aseguró Salihu.

R.J.Fidalgo--PC