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En la frontera turca, iraníes piden ayuda a EEUU contra el gobierno de Teherán
"Mataron a tantos... Rezamos por que Estados Unidos nos ataque, a eso hemos llegado", afirma una iraní en el puesto fronterizo de Kapiköy, en el este de Turquía, en medio del repunte de tensiones entre Washington y Teherán.
La mujer, de unos 50 años, deja su bolsa en el cruce fronterizo y expresa su esperanza en que haya una "intervención exterior". "Dentro de Irán no podemos hacer nada, nos matan. Solo hacen eso", lamenta.
Entre amenazas y declaraciones incendiarias de una y otra parte, Ankara despliega sus esfuerzos de mediación para evitar una escalada militar entre Washington y Teherán, temiendo repercusiones en su propio territorio y una desestabilización regional.
Un poco más de un centenar de personas, en su mayoría hombres, cruzaron el sábado por la mañana el principal paso fronterizo entre Irán y Turquía, con maletas grandes o mochilas pequeñas en la mano.
Originaria de Karaj, a media hora de la capital, casada con un turco con el que está a punto de reunirse en Mersin, en el sur de Turquía, Shabnan -- nombre ficticio -- es una de las pocas recién llegadas que acepta hablar abiertamente, a condición de no ser filmada ni que se la pueda identificar.
"Nosotros también queremos ser libres, ver turistas como en Turquía. Todo el mundo nos ve como terroristas. Con los mulás retrocedimos cien años", afirma.
Relata casi sin aliento los dos días de manifestaciones, el 8 y 9 de enero, y su represión, que dejó al país aturdido por la violencia.
"Nos disparaban por la espalda, sin que pudiéramos verlos. Incluso detrás de nuestras ventanas éramos un blanco. Todos perdimos familiares, amigos, vecinos o conocidos... Como si estuvieran en guerra contra su propio país", cuenta.
"En dos días mataron a decenas de miles de personas. Y luego atacaron a los médicos. Eso lo vi en televisiones extranjeras, porque para la televisión iraní, todo va muy bien", insiste.
- Las detenciones continúan -
Más de 6.500 personas han muerto en Irán, según el último balance de la oenegé Human Rights Activists News Agency (HRANA), radicada en Estados Unidos, que sigue investigando más de 17.000 posibles muertes adicionales.
Ante el riesgo de conflicto, Turquía se prepara para reforzar sus más de 550 kilómetros de frontera con Irán, ya protegida por un alto muro acompañado de zanjas y rematado con un alambre de púas a lo largo de más de 380 kilómetros y patrullado de forma permanente.
Siempre que dispongan de pasaporte, Irán permite salir a sus ciudadanos y Turquía no les exige visado para estancias inferiores a tres meses.
En general, quienes suelen cruzar la frontera son iraníes con ganas de pasar unos días de vacaciones en la ciudad de Van, a unos cien kilómetros.
Pero con la crisis que golpea a la economía y la moneda iraníes, que desencadenó la oleada de protestas a finales de diciembre, cada vez son menos, afirma a la AFP un policía en Kapiköy.
Quienes llegan suelen tener intención de regresar a su país, de ahí su extrema discreción.
Una joven pareja de Tabriz quiere pasar tres días en Van "para hacer compras", susurra el hombre, que también pide el anonimato. "Del otro lado ya no hay nada", comenta.
Balbuceando en inglés, explica que "las detenciones continúan" pero que no dirá nada más. "Registran nuestras cosas y nuestros teléfonos", cuenta.
Por su parte, Abdulá Hasan, un techador de 27 años, afirma temer que "si hay guerra, se cierre la frontera".
"Compro mis materiales en Turquía, en Irán se volvieron demasiado caros", justifica.
Pero, al ver que se forma un corrillo, bajo miradas inquisitivas, se apresura a añadir que "Irán es fuerte y no tiene nada que temer de los estadounidenses".
Un poco apartada, Rosa dejó en el suelo el pesado saco de tela que arrastra desde Isfahán, lleno de regalos y dulces para unos amigos a los que piensa ver en Estambul.
"Estamos agotados", dice la mujer de 29 años, lívida bajo su capucha negra.
Para ella, la intervención estadounidense se demoró demasiado. "Es demasiado tarde. Sabemos que no vendrán por nosotros, sino por el petróleo. Por sus propios intereses. Nosotros no contamos, no representamos absolutamente nada", subraya.
J.Pereira--PC